Blog

Cómo hacer croquetas de jamon cremosas y crujientes en casa

Croquetas de jamón servidas en bandeja de Museo del Jamón sobre mantel rojo

Si te preguntas cómo hacer croquetas de jamón para que queden cremosas por dentro y doradas por fuera, la clave está en una buena bechamel, un reposo con calma y una fritura a temperatura correcta. En Museo del Jamón las croquetas son ese bocado que siempre apetece en barra: crujiente, sabroso y con jamón bien repartido. En casa puedes conseguir un resultado muy parecido si cuidas el punto de la masa y el empanado.

A continuación tienes una guía práctica, con trucos que de verdad se notan: cómo evitar grumos, cómo conseguir una masa que se pueda formar sin pelearte y cómo freírlas para que no se abran.

Ingredientes (y por qué cada uno importa)

Para unas croquetas equilibradas no hace falta complicarse: lo importante es la proporción y textura.

  • Mantequilla: aporta sabor y cremosidad a la bechamel.
  • Harina: de estructura, bien cocinada evita ese toque “a crudo”.
  • Leche entera: ayuda a una textura más suave (mejor si la añades caliente).
  • Jamón picado: el protagonista; cuanto más fino el picado, mejor se integra.
  • Sal, pimienta y nuez moscada (opcional): ajusta siempre al final para no pasarte.
  • Huevo y pan rallado: para un rebozado uniforme y resistente.
  • Aceite para freír: suficiente cantidad para que doren rápido y no absorban grasa.

Si quieres inspirarte en más platos de cocina tradicional con jamón, echa un vistazo a platos tradicionales con jamón ibérico.

Qué jamón usar para que quede sabroso (sin pasarte de sal)

Aquí manda el sentido común: el jamón ya aporta intensidad y sal, así que conviene ajustar el punto al final.

  • Pícalo muy pequeño: así se reparte y cada mordisco sabe a jamón, sin “tropezones” grandes.
  • Añádelo al final: cuando la bechamel ya está ligada, para que no pierda aroma.
  • Cuidado con la sal: prueba la masa antes de añadirla.

Si te viene bien un formato cómodo para picar y controlar cantidades, en la Tienda online tienes opciones de jamón y embutidos pensadas para diferentes usos en cocina.

Bechamel sin grumos con punto de croqueta

Paso 1: prepara el roux (mantequilla + harina)

Derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la harina y remueve durante un par de minutos. Este paso es clave: la harina necesita cocinarse para que la bechamel tenga sabor limpio y espese de forma estable.

Paso 2: añade la leche caliente poco a poco

Calienta la leche (sin que hierva) y ve incorporándola en varias tandas, removiendo sin parar con varillas o cuchara de madera. Al principio parecerá que se compacta, pero es normal: sigue trabajando y verás cómo se vuelve fina.

El objetivo es una bechamel espesa, que al pasar la cuchara deje un surco claro y tarde unos segundos en cerrarse. Si está muy líquida, al formar las croquetas se te pegará todo y en la fritura se abrirán con más facilidad.

Paso 3: incorpora el jamón y ajusta el punto

Cuando ya tengas la textura, añade el jamón picado y mezcla un minuto. Ajusta pimienta y, si hace falta, una pizca de sal (normalmente muy poca). Retira del fuego.

Reposo en frío: el truco que marca la diferencia

Vuelca la masa en una fuente y cúbrela “a piel” (film tocando la superficie) para que no haga costra. Deja enfriar en la nevera al menos 6–8 horas; lo ideal es prepararla de un día para otro.

Este reposo:

  • Compacta la masa (formado más fácil).
  • Reduce el riesgo de que se abran al freír.
  • Redondea el sabor.

Formado y rebozado para un crujiente uniforme

Para formar, puedes usar dos cucharas o las manos ligeramente humedecidas. Haz piezas similares para que se frían a la vez y queden todas con el mismo punto.

Rebozado clásico:

  1. Huevo batido
  2. Pan rallado

Rebozado más resistente (muy recomendado si vas a congelar):

Huevo + pan rallado, y repites una segunda vuelta.
Así ganas una capa más estable y un crujiente más uniforme.

Fritura sin sustos: temperatura, tandas y escurrido

Freír bien es freír en tandas pequeñas y con aceite suficientemente caliente para que sellen rápido. Si metes muchas a la vez, baja la temperatura y absorben más grasa.

Trucos sencillos:

  • No amontones la sartén o freidora.
  • Dales la vuelta con cuidado cuando estén doradas.
  • Escurre en rejilla o papel absorbente, sin aplastarlas.

Cómo congelarlas y tener croquetas listas cuando te apetezcan

Congela las croquetas ya formadas y rebozadas, separadas sobre una bandeja. Cuando estén duras, pásalas a una bolsa o táper.

Para freírlas, lo mejor es ir del congelador al aceite, sin descongelar. Así mantienen mejor la forma y el interior queda cremoso.

Ideas para servirlas como tapa

Las croquetas funcionan con todo: una ensalada fresca, una tabla de embutidos o un picoteo variado. Si estás pensando en un plan de bar y raciones en el centro, en los mejores planes en Madrid encontrarás ideas donde el jamón y las tapas son parte del plan.