Si te gusta montar una buena tabla en casa, el queso de oveja es de esos imprescindibles que cambian el resultado. Tiene intensidad, textura firme para cortes limpios y una personalidad que “se queda” en el paladar. En Museo del Jamón lo cuentan tal cual: el queso de oveja, por su carácter, realza cualquier aperitivo o celebración, ya sea junto a embutidos o simplemente con pan y vino.
En esta guía vas a ver por qué el queso de oveja destaca por sabor, cómo influye la curación en lo que notas al comerlo y qué aporta a nivel de calidad nutricional (con un enfoque claro y sin complicaciones). Y, si quieres ir directo a lo práctico, te dejo también opciones concretas para comprar y disfrutar en casa desde la tienda de Museo del Jamón.
Sabor: por qué el queso de oveja tiene tanto carácter
El queso de oveja curado suele describirse con tres ideas que se repiten una y otra vez: sabor robusto, notas ligeramente picantes y retrogusto prolongado. Además, su textura firme ayuda a que el corte quede limpio y la presentación sea de diez en tablas y aperitivos.
Ese “carácter” no es casualidad: es el resultado de un proceso de curación paciente y de cómo evoluciona el queso con el tiempo. Por eso, si te gustan los sabores definidos, el queso de oveja suele convertirse en un favorito rápido; y si prefieres algo más suave, también hay puntos de curación que mantienen la esencia sin tanta intensidad.
Tradición: la curación lo cambia todo (semicurado, curado y viejo)
Aquí está la clave para elegir bien: no hay un único queso de oveja, hay momentos y gustos.
Semicurado: más cremoso y amable
El semicurado es ideal si quieres un queso “fácil”: mantiene el sabor típico de oveja, pero con una maduración media que lo hace más cremoso y menos potente. Museo del Jamón lo recomienda como opción versátil para compartir y para el día a día.
Curado: equilibrio entre intensidad y textura firme
El curado suele tener una maduración de entre 4 y 7 meses, desarrollando un sabor más profundo y una textura firme, perfecto para quienes buscan “quesos con carácter” sin llegar al punto más intenso.
Viejo (añejo): para amantes de sabores profundos
Cuando la curación se alarga (por ejemplo, el enfoque “añejo” que menciona Museo del Jamón con curaciones superiores a 9 meses), aparece una experiencia más intensa: matices más marcados, toque salino y textura más quebradiza.
Calidad nutricional: qué aporta el queso de oveja
Además del placer, el queso (incluido el de oveja) es un alimento nutriente-denso: suele aportar proteína de calidad, minerales como calcio y fósforo, y vitaminas como B2 y B12. Eso sí: también puede ser alto en sal y grasas saturadas, así que lo ideal es disfrutarlo con cabeza, como parte de una alimentación equilibrada.
Proteínas y saciedad
La proteína del queso contribuye a la saciedad y al mantenimiento de tejidos. Organizaciones del sector lácteo europeo y revisiones nutricionales sobre el queso destacan su aporte de proteína junto a minerales y vitaminas clave.
Calcio y fósforo: los básicos para huesos
El calcio es uno de los nutrientes más asociados al queso, y suele ir acompañado de fósforo dentro de la “matriz láctea”. Es una de las razones por las que el queso se cita habitualmente como una fuente relevante de calcio en la dieta.
Vitaminas B2 y B12 (y otros micronutrientes)
La vitamina B12 aparece de forma recurrente cuando se habla de queso por su contribución a la dieta, junto con B2 (riboflavina). Si estás montando una tabla completa, el queso de oveja suma no solo por sabor, sino por este “extra” nutricional.
Un punto interesante: quesos curados y lactosa
Si buscas un extra de tranquilidad, hay un dato útil: muchas variedades de quesos curados o madurados tienden a tener muy poca lactosa en comparación con quesos frescos, por el propio proceso de fermentación y maduración. Esto se menciona en materiales divulgativos del sector lácteo europeo y también en revisiones científicas sobre queso.
(Ojo: cada persona tolera distinto; si tienes una intolerancia diagnosticada, lo mejor es seguir la recomendación de tu profesional sanitario.)
Cómo disfrutarlo en casa: corte, temperatura y combinaciones que funcionan
Para que el queso de oveja se luzca, el “cómo” importa tanto como el “cuál”. Museo del Jamón recomienda dos gestos simples que marcan diferencia: sacarlo del frío con tiempo (aprox. 30 minutos antes) y usar un corte adecuado para respetar su textura.
Y si te apetece jugar con el maridaje, en Museo del Jamón dan una guía directa por intensidad:
- Semicurado: suele ir muy bien con blancos jóvenes y afrutados.
- Curado: encaja con tintos jóvenes o crianza.
- Añejo: pide tintos reserva o incluso vinos generosos para equilibrar potencia.
Qué queso de oveja elegir en la tienda de Museo del Jamón
Si quieres ir a tiro hecho, en la sección de queso de Museo del Jamón tienes tres opciones muy claras según el punto de curación:
- Para empezar suave y versátil: Queso Semicurado El Piornalego (3,3kg)
- Para una tabla con carácter: Queso de Oveja Curado El Piornalego (3,2kg)
- Para los que buscan intensidad: Queso de Oveja Viejo El Piornalego (3kg)
Elige tu punto de curación y monta una tabla redonda desde la tienda de Museo del Jamón:
Si te apetece disfrutarlo fuera de casa, pásate por Museo del Jamón y completa el plan con sus propuestas y ambiente en Madrid; y si buscas algo especial, echa un vistazo a las Jamón Sessions en su página de eventos.